Hacemos urbanismo posmoderno con visión ambiental
El urbanismo con visión ambiental es un enfoque que busca el equilibrio entre el desarrollo urbano y la preservación del medio ambiente. En nuestra consultoría de estudios urbanos, nos enfocamos en promover esta disciplina para crear ciudades sostenibles y equilibradas.
Entre las ventajas del urbanismo ambiental se incluyen:
Un enfoque holístico que considera el entorno natural, social y económico de una ciudad.
La promoción de la sostenibilidad a través del uso eficiente de recursos y la reducción de la huella de carbono.
La promoción de la movilidad sostenible mediante el fomento del transporte público y la creación de infraestructuras amigables con peatones y ciclistas.
La integración de espacios verdes en las ciudades para mejorar la calidad del aire, regular la temperatura y promover la biodiversidad.
La participación ciudadana en la toma de decisiones, lo que genera proyectos más inclusivos y fortalece la comunidad.
estrategia técnica única
ofrecemos soluciones personalizadas basadas en las mejores prácticas internacionales para transformar ciudades en lugares sustentables y vibrantes.
Social Planning se enorgullece de su historial exitoso en la gestión de licencias de construcción y permisos para proyectos de conjuntos urbanos, centros comerciales y naves industriales. Trabajamos incansablemente para garantizar la conformidad normativa y la eficiencia en los procesos, lo que permite a nuestros clientes alcanzar sus metas de manera exitosa y en los plazos establecidos.
NUESTRA EXPERIENCIA
Testimonios de éxito
El urbanismo posmoderno con visión ambiental ha probado contribuir a reducir los costos de producción para nuestros clientes, sin comprometer la calidad y durabilidad de sus proyectos.
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En el contexto del desarrollo urbano, la subdivisión de predios es una herramienta fundamental para la lotificación de fraccionamientos, ya que permite la creación de nuevos espacios habitacionales y comerciales dentro de un conjunto urbano. Este proceso debe llevarse a cabo bajo la supervisión y regulación de los planes municipales de desarrollo urbano, los cuales son esenciales para guiar el crecimiento ordenado de las ciudades.
El diseño urbano de cada área debe seguir los lineamientos establecidos en el plan urbano y el plan urbano ambiental, garantizando no solo la expansión adecuada de la infraestructura, sino también la conservación del medio ambiente y la calidad de vida de los habitantes. Estos planes municipales incluyen una serie de medidas específicas sobre el uso de suelo, determinando las zonas residenciales, comerciales, industriales y recreativas de una ciudad.
Además, cada plan de desarrollo urbano debe ser evaluado en su relación con los programas de desarrollo urbano, los cuales abarcan un conjunto más amplio de iniciativas a nivel local y regional. La regeneración urbana es otro aspecto clave que, en el marco de estos planes, busca revitalizar áreas deterioradas para mejorar la habitabilidad y atraer inversiones que favorezcan a la comunidad.
Finalmente, los planes de desarrollo urbano deben estar alineados con un enfoque sostenible, para asegurar que la expansión de las ciudades no comprometa los recursos naturales a largo plazo, promoviendo un crecimiento urbano equilibrado y resiliente.
El impacto urbano ambiental es una de las principales preocupaciones al planificar proyectos de desarrollo urbano, pues implica la alteración de los ecosistemas y la calidad de vida de los habitantes. Para mitigar estos efectos, es esencial realizar una manifestación de impacto ambiental, que consiste en un informe detallado sobre los posibles daños que un proyecto pueda generar en su entorno. En este contexto, el estudio de impacto ambiental es un paso clave para identificar y evaluar los efectos negativos que pueden surgir durante la ejecución de una obra.
La evaluación de impacto ambiental no solo se enfoca en los aspectos ecológicos, sino que también debe contemplar otros factores fundamentales como el impacto económico, el impacto en la salud, el impacto urbano, el impacto vial, y los riesgos ambientales asociados al proyecto. Este proceso implica un análisis exhaustivo que busca determinar si las consecuencias de la obra son sostenibles o si requieren medidas correctivas.
Una adecuada gestión ambiental durante todas las etapas del proyecto es crucial para garantizar que se cumpla con la normatividad ambiental vigente. Para llevar a cabo estos procesos, es indispensable obtener una licencia ambiental, la cual se otorga tras demostrar que se han evaluado adecuadamente los impactos y que se cuenta con las estrategias para mitigarlos. Además, en muchos casos, se requiere un permiso ambiental específico para proceder con la ejecución de los trabajos.
Es importante destacar que los trámites de evaluación de impacto ambiental deben realizarse ante la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras, entidad encargada de supervisar que todos los proyectos cumplan con los lineamientos establecidos por las autoridades. En este proceso, la participación ciudadana juega un papel fundamental, ya que los ciudadanos tienen el derecho de expresar sus preocupaciones sobre cómo los proyectos de desarrollo urbano afectarán a su comunidad, al medio ambiente y a su bienestar en general.
Antes de emprender un proyecto de desarrollo urbano, es fundamental realizar un análisis de factibilidad de servicios para asegurar que la infraestructura y los recursos necesarios estén disponibles para los nuevos residentes y empresas. Entre los servicios más importantes que deben considerarse se encuentran el agua potable y otros servicios públicos esenciales. La factibilidad de agua potable es uno de los aspectos más críticos, ya que un suministro adecuado es necesario para garantizar la salud y bienestar de la comunidad.
Para obtener un informe oficial sobre la viabilidad de estos servicios, se requiere la constancia de servicios públicos, un documento que certifica que las redes de agua, electricidad, gas y otros servicios son suficientes para cubrir la demanda del nuevo proyecto. Además, se debe obtener el dictamen único de factibilidad, que agrupa todas las evaluaciones de servicios y certifica que el proyecto cumple con los estándares y normativas locales.
En muchos casos, se recomienda contratar una consultoría urbana especializada para evaluar el impacto que el nuevo desarrollo tendrá en la infraestructura existente, así como una consultoría ambiental para revisar los posibles efectos sobre el medio ambiente. Ambas consultorías son cruciales para asegurar que el proyecto sea sostenible y cumpla con las normativas ambientales y urbanísticas.
Antes de iniciar la construcción, es necesario obtener los permisos y licencias correspondientes, que incluyen tanto el permiso ambiental como otros permisos relacionados con la seguridad, el uso de suelo y la planificación urbana. Estos permisos deben ser solicitados a las autoridades locales, quienes verifican que el proyecto cumpla con todos los requisitos legales y técnicos.
La imagen urbana constituye uno de los componentes estratégicos más sensibles dentro de los procesos contemporáneos de ordenamiento territorial, en tanto sintetiza la forma en que el espacio construido, el paisaje, la arquitectura, el mobiliario urbano y la actividad social se articulan para configurar la identidad visual, funcional y simbólica de las ciudades. En este marco, el reglamento de imagen urbana se erige como un instrumento normativo indispensable para establecer criterios homogéneos de intervención, conservación y renovación del entorno urbano, garantizando que las acciones públicas y privadas se alineen con objetivos de calidad espacial, coherencia estética, accesibilidad, seguridad y preservación del patrimonio, evitando procesos de degradación visual, saturación de anuncios, incompatibilidades tipológicas y rupturas morfológicas que afectan negativamente la percepción y habitabilidad de los espacios urbanos.
En este contexto, el laboratorio diseño urbano adquiere un papel estratégico como espacio técnico-operativo para la generación, validación y ajuste de lineamientos de intervención urbana basados en evidencia, simulaciones espaciales, prototipos de solución y evaluación de impacto visual, permitiendo articular la planeación normativa con procesos experimentales de innovación urbana. A través de estos laboratorios, es posible construir catálogos de imagen, manuales de identidad urbana, tipologías arquitectónicas de referencia y propuestas de regeneración que fortalecen la implementación efectiva del reglamento de imagen urbana, al mismo tiempo que promueven la participación de especialistas, autoridades y ciudadanía en la co-creación de ciudades más legibles, armónicas y funcionales.
De manera complementaria, el reglamento de construcción establece las bases técnicas y jurídicas para materializar estos principios en la práctica edificatoria, al definir parámetros estructurales, volumétricos, de seguridad, de uso de materiales y de integración urbana que inciden directamente en la configuración de la imagen urbana. La articulación coherente entre el reglamento de construcción y el reglamento de imagen urbana permite no solo asegurar edificaciones seguras y funcionales, sino también consolidar paisajes urbanos de alta calidad, capaces de expresar identidad territorial, competitividad urbana y sostenibilidad ambiental, fortaleciendo con ello la gobernanza urbana y la confianza social en los procesos de transformación de la ciudad.
La COIME – Comisión de Impacto Estatal constituye una instancia técnica clave dentro del sistema de gestión territorial del Estado de México, en tanto funge como órgano colegiado especializado en el análisis, valoración y validación de los proyectos de alto impacto que inciden de manera directa en la estructura urbana, la movilidad, los servicios públicos y el medio ambiente. Su operación se articula con la Evaluación de Impacto Estatal, instrumento técnico-procedimental mediante el cual se identifican, miden y valoran los efectos territoriales, urbanos, ambientales y sociales derivados de los proyectos de inversión.
El resultado de este proceso se materializa a través del Dictamen de Impacto Estatal, documento con carácter vinculante que determina la viabilidad territorial de los proyectos, fija condicionantes técnicas obligatorias y establece los lineamientos que deberán observarse durante las etapas de construcción, operación y eventual ampliación de las obras, asegurando su congruencia con las Políticas de desarrollo urbano vigentes.
Este sistema se encuentra alineado con los principios rectores de la Política Nacional de Desarrollo Urbano, que establece los criterios de compactación, resiliencia, inclusión social y sostenibilidad ambiental que deben permear la planeación urbana en todo el territorio nacional, garantizando que los procesos de impacto estatal operen como verdaderos mecanismos de gobernanza territorial orientados a la consolidación de ciudades ordenadas, funcionales y competitivas.
En el marco del sistema institucional que regula la gestión territorial, ambiental y urbana del Estado de México, la Secretaría de Medio Ambiente del Estado de México desempeña un papel estratégico en la protección de los recursos naturales, la prevención de impactos ambientales y la regulación de actividades que inciden en los ecosistemas, estableciendo criterios técnicos que deben observarse en los procesos de planeación, evaluación y ejecución de proyectos de desarrollo urbano y de infraestructura.
De manera complementaria, la Secretaría de Desarrollo Urbano e Infraestructura del Estado de México funge como la instancia rectora de la política urbana y metropolitana, responsable de definir los lineamientos de ordenamiento territorial, los instrumentos de planeación urbana y los criterios de crecimiento y densificación de los centros de población, asegurando que los proyectos se inserten de manera coherente en la estructura urbana y en los modelos de desarrollo sostenible promovidos por la entidad.
En materia de infraestructura y conectividad, la Secretaría de Comunicaciones del Estado de México (SCTEM) interviene como autoridad responsable de regular, planear y supervisar las obras viales, de transporte y de comunicación, garantizando que los proyectos de impacto estatal cumplan con los parámetros técnicos, de seguridad y de funcionalidad requeridos para la adecuada movilidad regional y metropolitana.
Por su parte, la Coordinación General de Protección Civil de Estado de México tiene a su cargo la identificación, análisis y gestión de riesgos, así como la emisión de opiniones técnicas relativas a la vulnerabilidad de los asentamientos humanos frente a fenómenos naturales o antropogénicos, incorporando criterios de resiliencia y prevención en los procesos de autorización y ejecución de proyectos.
En el ámbito de la gestión hídrica, la Comisión de Agua del Estado de México (CAEM) participa como organismo responsable de la administración, planeación y operación de la infraestructura hidráulica estatal, evaluando la factibilidad de suministro, drenaje y saneamiento de los proyectos urbanos e industriales. Esta función se articula con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), autoridad federal competente en la administración de las aguas nacionales, la regulación de concesiones y la protección de cuerpos de agua, asegurando la congruencia entre las decisiones estatales y la política hídrica nacional.